1: Yorkshin y ¡nuevos amigos!

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Caminaba por las frías aceras de Yorkshin, observando analizante todo a mi alrededor. El centro de la ciudad estaba repleto de edificios de una altura extraordinaria mientras que en las calles los vendedores ambulantes y puestos comenzaban a retirarse ya que el cielo se oscurecía.

-¿Qué es lo que hace una niñita tan linda caminando sola por aquí?- escuché una voz masculina detrás mío. Podía deducir que era un hombre de una edad bastante avanzada, lo que no me generaba más que asco, terminé por ignorarlo y seguir con mi camino.

-¡Te he hablado, preciosa!- fuí tomada del brazo y aprisionada contra una pared. El aliento impregnado de alcohol en el hombre de cabellos canosos era evidente.

Levanté una ceja, tiré de mi brazo y sin siquiera dirigirle una palabra me limité a seguir mi camino. Se volvía algo molesto y no me consideraba una persona a la cual le gustara generar problemas, mucho menos, a la vista de todas las personas de la ciudad.

-¡Niña estúpida! ¿Te atreves a ignorarme?- los gritos del señor causaron ciertas miradas por parte de los peatones quienes no hicieron absolutamente nada al respecto.

Esquivé un golpe que iba directamente hacia mi cara y tomé al hombre por su muñeca, torciéndola y causando un grito de dolor de su parte.

-Piérdete, pedófilo- lancé al hombre hacia un callejón sumamente oscuro y los murmuros comanzaron a hacerse evidentes, no pude hacer más que ignorarlos, sin embargo había ciertas miradas que causaban una mínima curiosidad en mí: Un grupo de cuatro personas: un hombre alto y de un tamaño gigante, otros dos que parecían menores por su altura y tamaño a comparación del anterior y por último una mujer de cabellos negros y anteojos.
Dos de ellos observaban con desinterés mientras que la mujer parecía estar sumida en sus pensamientos y un chico rubio me dirigía una mirada curiosa.

-¡Que niña tan fuerte!- murmuró el muchacho rubio hacia sus acompañantes. Pude escucharlo a pesar de estar a una larga distancia.

-¡Rayos! ¿Cómo has hecho eso?- un niño de ropas verdes interrumpió mis pensamientos. Dirigí mi vista hacia el y levanté los hombros. -¡Incluso tienes más fuerza que yo! Venía corriendo a ayudarte en cuanto vi la situación.

-Gracias- agradecí, haciendo una mini reverencia. Observé analizante a los dos chicos que tenía en frente mío.
Un pequeño de ropas verdes que por cierto parecía ser una persona muy eufórica y otro de pelos albinos que me observaba sin expresión alguna mientras comía un chocolate, ¡un choco-robot!

-¡No hay por qué agradecer, ni siquiera te he ayudado!- rió el niño.- ¡Mi nombre es Gon Freecss! ¿Cuál es tu nombre?

-Soy Gen Araki- respondí, buscando con mi mirada a los sujetos que había visto antes. No había señal del grupo, suspiré. Algo en mi corazón decía que eran personas con las que me cruzaría luego.

-¡Un gusto, Gen!- volví a fijar mi vista en Gon, quien sonreía abiertamente sin razón alguna. La energía gigantezca de un niño lleno de inocencia quedaba plasmada en el chico vestido de verde.

-Yo soy Killua, Killua Zoldyck- habló el albino por primera vez. Parecía ser que se había terminado su chocolate bastante rápido.

-Un Zoldyck- murmuré. Se me habían escapado los pensamientos por la boca, me insulté a mí misma en todos los idiomas existentes dentro de mi cabeza.

-Sí- rodó los ojos. No daba la impresión de estar muy orgulloso de su familia- ¿Acaso conoces a algún Zoldyck?

La pregunta me dejó helada. Rápidamente, Illumi hizo presencia en mi cabeza.

-Así que entre ustedes dos no se traen nada- murmuró el pelinegro con su mano derecha posada en su mentón.

-¡Hisoka es como mi hermano, tú eres el único incestuoso aquí, maldito desquiciado!

Complementos [Hunter x Hunter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora