Caoskun
Matikanetannhauser tiene una suerte algo dudosa, un optimismo inagotable y la manía de compartir todo lo que le hace feliz. Para ella, quedar en cuarto lugar no es el fin del mundo si tiene un buen dulce para compartir a medias (¡Hanbunko!).
Pero cuando aparece un Entrenador que valora su sonrisa tanto como su resistencia, su corazón empieza a correr más rápido que en cualquier carrera. Entre amuletos de tortuga, tiritas en la nariz y meriendas al atardecer, esta es la historia de cómo la "eterna aspirante" encuentra su mayor premio. ¡Una historia dulce, alegre y llena de energía positiva!