Esz_01
El planeta desértico de Jakku, situado en el Borde Exterior de la Galaxia, es el hogar de las castas más bajas y rastreras de la sociedad galáctica: chatarreros, mercenarios, gente que no quiere que se sepa su pasado, miserables, hombres y mujeres sin escrúpulos. Entre toda esa calaña vive Skuvitchk, un chatarrero y mercenario de la raza de los Skaventchk, unos roedores bípedos de metro veinticinco de altura, nativos de un planeta del Espacio Salvaje tan insalubre, tóxico y peligroso, que todas las formas de vida viven bajo tierra en madrigueras. El hacinamiento, la falta de recursos y la alta natalidad de la raza, han impreso en ella una tendencia a la paranoia, al apuñalar por la espalda y a la acumulación obsesiva de comida y recursos.
Como todos los miembros de su raza, Skuvitchk es paranoico, traicionero y obsesionado por todo lo que tenga un mínimo valor. Siendo muy joven, huyó de su planeta en busca de fortuna metido de polizón en una nave de esclavistas zygerrianos. Cuando la nave tuvo que repostar en mitad del viaje en Jakku, Skuvitchk escapó a la primera oportunidad que tuvo y desde entonces ha estado trabajando para el poderoso señor y comerciante Unkar Plutt como chatarrero y, a veces, como matón.
Han pasado años de eso y ahora Skuvitchk se encuentra en su mejor momento, si es que un skaventchk puede permitirse el lujo de vivir bien. Tiene un bláster que funciona por pura inercia y memoria que halló en los restos de un caza TIE, una lanza-pica de metal que construyó con los restos del caza y la joya de su particular corona: una especie de rueda para hámsters que usa para desplazarse por el desierto, hecha con el metal sobrante y el motor medio oxidado del caza.
Todo cambiará cuando lleguen rumores en el puesto de avanzada Niima: un droide serie BB naranja y blanco perdido por el planeta, una nave de la Primera Orden estrellada hace unos días... Rascándose los bigotes, Skuvitchk se montará en su particular vehículo esférico