JDC217
En esta anécdota, se puede apreciar de una manera metafórica, lo que muchas veces nos pasa como hijos, cuando por imprudencia abandonamos nuestros hogares. Nos relata, algunos de los peligros a los que estamos expuestos. Pero con un poco de disciplina y sensatez, es muy probable, que podamos evitarlos; y si se cae, pues no será por imprudencia, sino por trampa que pone el destino.
Con cariño y mucha dedicación. espero que disfruten de esta historia.