Mahale32
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Hay recuerdos que nunca desaparecen. Solo esperan el momento perfecto para volver. Mariana lo sabía mejor que nadie.
Durante mucho tiempo intentó convencerse de que Edson Álvarez solo había sido una etapa. Un error. Un secreto que debía quedarse enterrado entre entrenamientos, vestidores y promesas que jamás llegaron a cumplirse.
Pero el corazón nunca entiende de lógica, ella estaba completamente loca por alguien que no pensaba admitir que sentia lo mismo, y la decisión de irse fue la correcta.
Aceptó una beca en el extranjero para especializarse como analista táctica, solo ella sabía que también estaba huyendo de un país donde cada cancha, cada estadio y cada concentración llevaban su recuerdo.
Tampoco fue sencillo empezar de nuevo.
Es demasiado sentimental para liderar un equipo.
Escuchó esas frases tantas veces que dejó de contarlas. Al principio dolían. Después solo la hacían trabajar más. Cada análisis, cada estrategia y cada desvelo eran su manera de demostrar que el conocimiento no entendía de género.
Una tarde, cansada de escuchar comentarios, decidió esconderse unos minutos en un pasillo del centro de entrenamiento.
-¿Te escondes?- Levantó la vista y encontró a un joven de sonrisa amable y un acento inconfundiblemente inglés.
-Algo así... ¿Tú tampoco eres de aquí?- Él negó con una sonrisa.
-No, soy Jude-
-Mariana.-
Aquella conversación cambió más de lo que ambos imaginaban.
Jude nunca dudó de su capacidad. Nunca la vio como "la chica".
Solo vio a una profesional que amaba el fútbol tanto como él.
Gracias a él, Mariana aprendió a creer otra vez en sí misma.
Dos años después, regresó a México para incorporarse al cuerpo técnico de la Selección Nacional.
Era el mayor logro de su carrera, también sería la prueba más difícil de su vida.
Porque algunos amores no terminan cuando dices adiós.
Solo esperan el momento indicado para volver a mirarte.
Y los ojos marrones que Mariana llevaba dos