juana443
Dicen que Hogwarts cambia a las personas.
Eso era mentira.
Hogwarts no cambiaba a nadie.
Solo sacaba a la luz lo que uno ya era realmente.
Y Brooklyn Nox ya era un problema mucho antes de cruzar aquellas puertas.
Quinto año.
La era de Dolores Umbridge.
El castillo estaba lleno de tensión, rumores, estudiantes irritables y profesores al borde de cometer homicidio mágico. Pero aun así, nadie estaba preparado para la llegada de la nueva alumna expulsada de Beauxbatons Academy of Magic.
Brooklyn Nox.
Sangre pura.
Quince años.
Ojos azules imposibles de ignorar.
Cabello negro hasta la cintura.
Perfume caro impregnado en cada rincón por donde caminaba.
Y una personalidad tan caótica que hacía parecer tranquilos a los mismísimos Slytherins.
Inteligente.
Manipuladora cuando quería.
Graciosa.
Impulsiva.
Demasiado orgullosa para admitir cuando algo le dolía.
Siempre con la pollera más corta de lo permitido, la corbata floja, converse muggles y anillos decorando sus dedos largos mientras destruía psicológicamente a alguien con comentarios sarcásticos.
Brook no obedecía fácilmente.
Nunca lo había hecho.
Mucho menos ahora.
Porque detrás de las bromas, del humor, de las malas palabras y de las sonrisas provocadoras... había algo roto.
Algo oscuro.
Algo que ni siquiera ella sabía controlar completamente.
Y Hogwarts estaba a punto de descubrirlo.
Especialmente ellos.
Draco Malfoy.
Tom Riddle.
Dos chicos orgullosos, peligrosamente inteligentes y acostumbrados a tener el control de todo.
Hasta que apareció ella.
La chica que discutía por diversión.
La que no les tenía miedo.
La que los miraba fijo a los ojos como si pudiera leerlos.
La que sonreía justo antes de causar problemas.
La chica que olía a vainilla, libertad y desastre.
Y quizá el verdadero problema nunca fue que Brooklyn Nox llegara a Hogwarts.
Quizá el problema fue que Hogwarts terminó sintiéndose demasiado como su hogar.