siixart303
Aquel azabache, con su aire despreocupado y esa sonrisa ladina en su rostro parecía tener todo el tiempo del mundo en sus manos, parecía saber cada respuesta a cada una de sus preguntas.
Y Kenma tenía muchas.
De pronto supo que lo necesitaba.
Y eso fue lo que terminó por enamorarlo.