taekookthv008
El reino de Velmora no era conocido por su belleza, aunque la poseía en exceso. Sus jardines eran impecables, sus salones brillaban con oro antiguo y sus muros parecían susurrar historias de grandeza.
Pero quienes vivían dentro sabían la verdad.
Velmora no se sostenía sobre gloria... sino sobre miedo.
El príncipe heredero, Jeon Jungkook, era la prueba viviente de ello.
Nadie recordaba cuándo había empezado. Tal vez nunca fue distinto. Desde niño, su mirada carecía de la calidez que otros buscaban en un futuro rey. No alzaba la voz, no necesitaba hacerlo. Bastaba con su presencia para que el aire se volviera denso, para que las conversaciones murieran antes de nacer.
Obedecerlo no era una elección. Era instinto.
Incluso el rey y la reina, sus propios padres, habían aprendido a medir sus palabras frente a él.
Sin embargo, había algo... alguien... que lograba romper esa perfecta calma.
Kim Taehyung.
El segundo hijo. El más joven. El único que aún caminaba por los pasillos como si no estuvieran construidos sobre secretos y silencios.
Donde Jungkook era frío, Taehyung era vida. Donde uno imponía, el otro sentía.
Y tal vez por eso... era lo único que Jungkook no podía ignorar.
Al principio, fueron miradas.
Largas. Silenciosas. Inexplicables.
Luego, fue presencia.
Coincidencias demasiado precisas. Pasos que siempre terminaban en el mismo lugar. Sombras que nunca parecían alejarse del todo.
Taehyung lo notó.
No de inmediato. No con claridad.
Pero lo suficiente para que una inquietud comenzara a crecer en su pecho.
Porque no era la mirada de un hermano.
Era algo más.
Algo que no tenía nombre dentro de las leyes del reino...
y que, de tenerlo, sería suficiente para destruirlo todo.
En Velmora, los rumores podían matar.
Pero la verdad... podía condenar.
Y Jungkook nunca había tenido problema en destruir aquello que se interpusiera en su camino.
Incluso si ese "algo" era lo único que quedaba de su propia humanidad.