antisocial_XXX
Jeong Ji-an creció bajo el cuidado de un hombre que sabía proteger, pero no siempre acompañar.
Jeong Jin-man, su tío, fue la única figura constante después de la pérdida. Le dio techo, comida, reglas y una forma estricta de entender el mundo: no confiar de más, no depender. No era cruel. Tampoco era cálido. Su manera de querer pasaba por el silencio, por la vigilancia, por enseñarle a valerse por sí misma antes de que la vida le exigiera hacerlo a la fuerza. En esa casa había orden. Había presencia. Pero también una distancia larga, instalada entre los dos como algo natural.
Ji-an aprendió a vivir dentro de ese molde.
A no pedir demasiado.
A sostenerse sola incluso cuando él estaba a pocos metros.
Había respeto entre ellos. Incluso algo parecido al cariño, a su manera, aunque ninguno lo nombrara. Aun así, los días se parecían demasiado: silencios compartidos, rutinas repetitivas, una forma de existencia que no dolía del todo... hasta que uno notaba lo vacía que podía sentirse una casa con solo dos personas que casi no se cruzaban de verdad.
Y entonces llegó ella... Kang Ji-yeon
Traía una presencia distinta; cálida, constante, capaz de quedarse sin exigir nada a cambio. Miraba a Ji-an con una naturalidad que la adolescente no estaba acostumbrada a recibir. La escuchaba. La sacaba de la penumbra cotidiana. Y, sin proponérselo, también empezó a agrietar la distancia que rodeaba a Jin-man.
Para Ji-an, fue un rayo de luz entrando de golpe en una casa acostumbrada a sostenerse en silencio.
No cambió todo de un día para el otro.
Pero hizo algo más peligroso y más valioso; le mostró que el cuidado también podía tener calor. Que se podía acompañar de otra forma. Y que, a veces, bastaba con que alguien eligiera quedarse para que dos personas acostumbradas a la soledad empezaran, por fin, a respirar distinto.
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Grumpy x sunshine