Es 1967 y Harry está harto de ser aquel chiquillo religioso al cual todos molestan. Cansado de un dios fingiendo oídos sordos, decide tomar sus propias riendas a escondidas:
¿Qué tan mal podría irle si recurriese al mismísimo Diablo? ¿Qué tan rápido le oiría éste?
Era hora de guardar la biblia y encender velas rojas.
🕯️🕯️🕯️🕯️🕯️🕯️🕯️🕯️🕯️
“—¿Tú en qué eres bueno, Harry?
—Tengo la capacidad de destruir todo lo que se acerca a mí. —mencionó con una mirada orgullosa. Sabiendo a lo que éste se dedicaba llegaba a ser siniestra su manera de hablar—. Puedo destruir pero también puedo crear. Tengo el poder de decidir quién se queda y quién se va.”