Javimar
Lucia vive bajo la mirada de un padre que lo controla todo: sus pasos, sus silencios... y hasta sus pensamientos.
Él decide con quién puede hablar, quién se le acerca, dónde puede ir y qué debe sentir. Para los demás, parece un padre protector y ejemplar, para ella, es una sombra que la sigue incluso cuando está sola.
Pero bajo esa obsesión, ella empieza a descubrir algo más oscuro.
Algo que no es amor, ni protección, ni cuidado.
Una fijación enfermiza que él disfraza de cariño.
Una fantasía retorcida que ha intentado ocultar durante años y que, poco a poco, empieza a desbordarse.
Él cree que la conoce.
Él cree que la posee.
Él cree que ella existe para llenar el vacío de sus propios deseos torcidos...