Lemmonna
- LECTURAS 59,233
- Votos 6,192
- Partes 33
Petey era un gato en un mundo hecho para odiarlo.
No por algo que hubiera hecho, sino por lo que era. Su cuerpo nunca fue un refugio; era algo que otros podían observar, medir y decidir por él. Vivir implicaba cuidado constante, vigilancia, la certeza de que cualquier error podía costarle más de lo que estaba dispuesto a perder.
La disforia no era una idea abstracta. Se manifestaba en el miedo, en la incomodidad de habitarse, en la necesidad de proteger lo poco que aún le pertenecía, incluso cuando proteger significaba endurecerse. Nada prometía seguridad. Solo resistencia.
La crueldad no siempre tomaba la forma de una bestia. A veces tenía voz tranquila, gestos cotidianos y una normalidad que la hacía más difícil de reconocer. No todo lo humano tenia empatía, y no todo lo que parecía monstruoso carecía de ella.