AmalteaOlenska
No le había dicho los detalles, quería que fuera una sorpresa. Solo le indicó que luego de despedirse de sus patrocinadores, subiera a bañarse y prepararse, y que luego se dirigiera a otra habitación. Eso era raro. Por un lado, sabía que en ese otro piso no se hospedaba ningún patinador u entrenador, así que no tendrían que preocuparse de ser indiscretos. Y por otro lado... se trataba del puto Viktor Nikiforov, amo de las sorpresas. Tocó la puerta esperando lo inesperado, pero nunca en un millón de años se imaginó que dentro de la habitación se encontrarían los demás participantes del Grand Prix.