Nix_211
Kageyama Tobio aprendió a los doce años que su cuerpo no le pertenecía. Ser un omega Clase S en el mundo del voleibol juvenil no fue un don, sino una sentencia: las manos de sus sempais lo convirtieron en un objeto de uso.
Cuatro años después, llega a Karasuno con la armadura perfecta del genio colocador: frío, impecable, inalcanzable. Nadie ve las noches en vela, las manos lavadas hasta sangrar, los arañazos con los que intenta borrar lo que otros dejaron en su piel.
Hasta que Tsukishima Kei, el Alfa que nunca se fija en nada, lo descubre desnudo frente a un espejo, con el cuerpo cubierto de marcas que no son solo suyas.
Y por primera vez, alguien se queda.
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