Michael637
- Reads 37,376
- Votes 2,755
- Parts 29
«El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida». ― Jean-Paul Sartre
Izuku Midoriya mató a All For One. Y el mundo, en lugar de darle las gracias, le dio una celda.
Las grabaciones no mienten: un héroe fuera de control, un enemigo derrotado con una violencia que ningún manual de héroes justifica. Sumado a una serie de crímenes que nadie quiere nombrar en voz alta, el veredicto es unánime antes siquiera de empezar el juicio: Izuku ya no es un héroe. Es un riesgo. Uno que, dicen, debe ser rehabilitado antes de que vuelva a perder el control.
Lo envían a Tartarus.
Ahí, el One For All se apaga. El trauma de una guerra que se negó a soltarlo se convierte en su única compañía constante, y en la fría certeza de los muros, hay una pregunta que Izuku no logra callar: ¿de verdad hice todo lo que dicen que hice? Los días se vuelven semanas, las semanas se vuelven una rutina de silencio y vigilancia, e Izuku aprende a sobrevivir del único modo que Tartarus permite: el olvido. Hasta que el olvido deja de ser suficiente, y algo más profundo que la prisión, «Bloque G», reclama su alma entre los suyos.
Ahí dentro, la línea entre el héroe que fue y el monstruo que todos insisten que es, se adelgaza cada día un poco más. Y a veces, Izuku empieza a preguntarse si esa línea existió alguna vez.
Entonces llegan los sueños. Y en ellos, alguien lo observa -una voz sin rostro, que dice conocerlo mejor de lo que él se conoce a sí mismo, y que le ofrece algo que no tiene nombre en este mundo: la Marca del Forastero.
La marca cambia todo. Y en la oscuridad del «Bloque G», donde el mundo entierra lo que no quiere ver, solo queda una pregunta por responder.
-¿Quién eres, Izuku Midoriya?