Abejitafelizz08
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HabÃa un chico en la institución que todos conocÃan por un detalle encantador: cada mañana, al pasar por los pasillos, dejaba tras de sà una estela de fragancia a mandarina. No importaba si era primavera o pleno invierno; donde él iba, el aire se volvÃa cálido, dulce, como un rincón soleado del mundo.
TenÃa los ojos color magenta, brillantes como un atardecer que aún guarda secretos. Caminaba con paso tranquilo, siempre pelando una mandarina con cuidado, como si cada gajo fuera un pequeño tesoro. No hablaba mucho, pero su sonrisa -ligera, casi tÃmida- decÃa más que cualquier palabra.
A muchos les parecÃa tierno, incluso mágico, que disfrutara tanto de ese simple ritual. Para él, las mandarinas no eran solo fruta: eran su forma de acariciar el dÃa, de sembrar alegrÃa en rincones grises, de decir "estoy aquÃ" sin necesidad de alzar la voz.
Y aunque nadie lo decÃa en voz alta, todos esperaban ese momento en que el chico de ojos magenta cruzara el umbral, perfumando el mundo con mandarina y ternura.
Un poco de todo â¡
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Créditos al artista de la hermosa portada!!! ð€