Maquenzie_223
Porque aun sin comprender qué era aquello que sentían, sus almas se juraron una devoción eterna. Y con esas manos pequeñas, propias de su corta edad, decidieron cuidar una oruga hasta verla alzar el vuelo, convertida en una de las mariposas más hermosas. Pero, por muy espléndidos que fueran los colores de sus alas, habría que ver si este mundo le permitiría sobrevivir.