Milkrat
Moriste de manera absurda e injusta.
Despiertas en lo que parece ser "el cielo", y una voz superior te concede una segunda oportunidad: reencarnar en otro mundo.
Lo lógico sería imaginar magia, dragones, gremios de aventureros... pero no.
En lugar de un reino medieval, despiertas en un planeta alienígena en los confines del universo.
Nueva anatomía, aire extraño, estructuras que parecen vivas... y nada de "sistema RPG" que te guíe.
Solo tú, un cuerpo que ya no es humano, y un mundo hostil que jamás pediste.