MAGNAVOX
Ahí estaba... su hermoso Rin.
Llevaba meses trabajando en ese retrato. Había capturado casi todo a la perfección... Pero aún estaba trabajando en los ojos. Esos ojos turquesa lo volvían loco.
Shidou tomó el pincel más fino y se concentró. Quería que quedaran perfectos. Porque amaba a Rin. Amaba todo de él. Amaba su frialdad, su honestidad brutal, su forma de sonrojarse aunque intentara ocultarlo. Amaba sus defectos y sus perfecciones...
El sí aceptaba todas las mierdas de Rin... los comentarios cortantes, la distancia, la forma en que a veces lo hacía sentir invisible.
Al contrario de Rin... que no soportaba su forma de vestir, ni su maquillaje, ni su forma ruidosa y caótica de expresarse.
La frustración empezó a subirle por el pecho. El pincel tembló ligeramente en su mano.
⏤¿Por qué carajo es tan difícil para ti decir algo bonito aunque sea una vez? ⏤. Murmuró entre dientes, mirando los ojos a medio pintar.
El enojo creció sin que pudiera controlarlo. Con un movimiento brusco y sin querer, el pincel cruzó el lienzo y dejó una gruesa raya de pintura azul que iba desde el ojo derecho de Rin hasta casi la mitad de la mejilla.
Shidou se quedó congelado, con los ojos muy abiertos y el corazón latiéndole con fuerza.
⏤No... no, no, no...
Miró con horror la mancha que acababa de arruinar meses de trabajo, que acababa de arruinar a su Rin. Rápidamente dejó el pincel y se llevó las manos a la cabeza, retrocediendo un paso.
⏤Mierda... ¿qué hice? ⏤. Susurró, la voz quebrada.
El retrato que tanto significaba para él ahora estaba dañado. Y todo por culpa de esa frustración que llevaba acumulando desde la mañana.
Se quedó ahí parado, mirando el desastre con una mezcla de rabia, arrepentimiento y tristeza.
Pero esa tristeza se transformó rápidamente en algo más caliente, más violento...
⏤¡Maldita sea! ⏤. Gruñó con los dientes apretados.