Mafe_highlander
Después de semanas encerrado, Emanuel regresa siendo un omega... y todo el mundo empieza a notarlo.
Las miradas no se detienen.
Los alfas se acercan.
Y Paulo... ya no sabe dónde colocarse.
Porque antes era fácil.
En un mundo donde los instintos no se pueden ignorar y las jerarquías lo son todo, Paulo nació para liderar. Alfa. Dominante. Imponente. El tipo de presencia que hacía que todos bajaran la mirada... excepto Emanuel.
Emanuel, que siempre había sido distinto.
Más tranquilo. Más suave.
Con una presencia que no imponía... pero se quedaba.
Y antes, eso no importaba.
Antes, todo era simple. Cercano. Seguro.
Antes, Emanuel era solo suyo... bueno, no suyo... pero sí.
Hasta que dejó de serlo.
Ahora hay distancia.
Hay tensión.
Hay algo en el aire que quema cada vez que están cerca.
Porque Emanuel ya no pasa desapercibido.
Ahora lo miran.
Lo siguen.
Se acercan demasiado.
Y Paulo no sabe por qué eso le molesta tanto.
No sabe por qué el espacio entre ellos se siente diferente.
Por qué las miradas duran más de lo normal.
Por qué cada paso de Emanuel parece alejarlo... o atraer a otros.
Pero lo peor no es eso.
Lo peor no es el cambio.
Ni la atención.
Ni siquiera la cercanía de otros.
Lo peor es darse cuenta de algo que no puede explicar.
Que ya no lo ve igual.
Que algo en su pecho reacciona antes de que pueda entenderlo.
Que el mundo deja de ser tan fácil cuando Emanuel está cerca.
Pero no son celos.
No puede serlo.
¿O sí?
Porque cuando lo que sientes ya no tiene nombre...
no hay instinto que te salve.