Flaming_WP118
"Lo que le hizo sentir que estaba lejos no fue el largo tiempo, sino dos o tres cosas que no se podían recuperar."
Desde niño, Izuku Midoriya entendió una verdad que la mayoría se niega a aceptar: el mundo pertenece a quienes nacen con el derecho de existir en él. Sin un don que lo marcara como especial, sin un destino que lo señalara como elegido, Izuku fue arrojado al abismo de los invisibles, donde los sueños se marchitan y las esperanzas se ahogan en silencio.
Pero incluso en la oscuridad más profunda, hay quienes se niegan a desaparecer. Bajo la guía de un maestro sin nombre, un hombre cuya propia existencia parecía un desafío a la lógica del mundo, Izuku fue sometido a un entrenamiento que no buscaba convertirlo en héroe ni en salvador, sino en algo mucho más simple: alguien imposible de quebrar.
Cada golpe, cada hueso roto, cada momento al borde de la muerte, fue una lección escrita con sangre: la verdadera fuerza no nace del talento ni de la bendición de un don, sino de la voluntad desnuda, esa decisión irracional de seguir avanzando aunque el cuerpo caiga a pedazos. No era un camino para ser admirado, era un camino para sobrevivir al desprecio de un mundo que ya había decidido que él no merecía existir.
Izuku no busca gloria, ni reconocimiento, ni siquiera venganza. Busca convertirse en algo que el mundo no pueda ignorar. Un símbolo de que la desesperación puede ser transformada en poder. Una prueba viviente de que incluso el niño más débil, el más insignificante, puede arrancarle su lugar al destino con las manos desnudas y una voluntad que no acepta rendirse.
Porque si el mundo es injusto, él se convertirá en una fuerza que desafíe esa injusticia hasta el final, sin importar el precio.