Leidas.mjrs.np
2 stories
Señora de los lobos © #1 by Aniusi
Aniusi
  • WpView
    Reads 5,219,008
  • WpVote
    Votes 525,141
  • WpPart
    Parts 45
Mi insensatez e imprudencia casi me cuestan la vida en territorio dominado por lobos. ¿Quién pensaría que hay algo de compasión en su naturaleza animal? ¿O es que acaso hay mucho más oculto tras sus garras y fauces? Ahora estamos enlazados de una forma que no esperaba y me pregunto: ¿Es posible amar a una bestia? La confusión no hace más que crecer y crecer cuando un misterioso hombre aparece de forma recurrente en mis sueños. - ¿Quién eres? -pregunto. - Me conoces -susurra él sin más. La cordura, que pensaba que mantenía, comienza a resquebrajarse y el deseo amenaza con consumirme. --------------------------------------------------------------- Primera historia de la colección "El Rastro de los Cambiaformas".
Eres Tú, peluche de algodón. © by KennPrixca
KennPrixca
  • WpView
    Reads 8,641,738
  • WpVote
    Votes 610,385
  • WpPart
    Parts 61
Holland era muy diferente al resto de su manada. Todas las personas en su manada la conocían, ella ignoraba que era la misma razón por la que nadie que quería salir con ella, aunque su especie fuera muy tentadora, al ser una preciosa Omega, todos sabían que era una coneja. Y a ningún lobo le agradaban las conejas. ¿Cierto? Ella lo supó cuando al final de la secundaria había tomado todo su valor para confesarse a su ex mejor amigo. "Eres una coneja" Había dicho con asco. "¿Eso es un problema?" Fue entonces cuando entendió lo que él había querido decir. "Los conejos no son fieles. Ustedes no son como nosotros." Había regresado a su casa llorando, preguntándoles a sus padres adoptivos por ello, su corazón se rompió cuando le dijeron que la frase "Follar como conejos" No era sólo un dicho, lo era peor para ella que era una Omega. Era una débil y simple Omega coneja. Era tan dulce que se asqueaba a sí misma, y no encontraba quién soportará su dulzura. Al menos no alguien que tuviera un poco de esa dulzura en su vida... Porque ¿Todos tenían algo dulce en su vida, Cierto? No, no todos. Había alguien que no, quién no tenía una pizca de dulce en su vida. Y ese alguien estaba dispuesto a tomar la dulzura de ese peluche de algodón para hacerla suya. Derechos completamente Reservados a Kennya Chávez. NO COPIAS NI PLAGIOS NI ADAPTACIONES.