melissahyuga930
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Dazai Osamu era un nombre con mil ecos, todos ellos manchados de sangre. Un asesino . Un prodigio de la Port Mafia. El Demonio de Yokohama . Para muchos, era la pesadilla personificada, el verdugo silencioso que se movía entre las sombras de la ciudad. Su leyenda estaba forjada en la brutalidad, conocida solo por aquellos que se atrevían a mirar bajo la turbia superficie del mundo criminal.
Pero de todas las etiquetas que llevaba, ninguna resonaba con la fuerza de una palabra que se sentía ajena, casi un eco de una vida que no le pertenecía: Padre
Nadie enseña a un monstruo a amar. Y mucho menos a uno que ha sido esculpido con el único propósito de destruir.
Los días de plomo y pólvora, los callejones empapados en carmesí, se habían quedado atrás. O eso se decía a sí mismo. Había renunciado a la Port Mafia, había cortado esos lazos con una decisión que lo arrojó a la incertidumbre. No caminaba hacia la luz, pero sí hacia algo diferente. Algo... menos frío.
Todo comenzó con una promesa susurrada a un fantasma. Las últimas palabras de Oda Sakunosuke se habían incrustado en su alma como una astilla venenosa: "Salva a los que puedas." Pero, ¿cómo puede un hombre que solo ha conocido la muerte aprender a dar vida? ¿Cómo puede alguien que ha destruido sin pestañear, aprender a proteger?
La respuesta llegó con pasos pequeños, miradas furtivas y manos diminutas. Cuatro niños.
Llegaron a su vida uno por uno, algunos por elección, otros arrastrados por un destino que Dazai no se atrevía a nombrar. Y sin saber cómo, sin haberlo deseado jamás, los recogió. Los protegió. Como si fueran fragmentos de su propia humanidad que había creído perdidos para siempre.
Dazai Osamu seguía siendo muchas cosas.
Y quizás, solo quizás, estaba comenzando a aprender a ser una de las más importantes humano