Herdrex
Recuerdo que estaba cenando con ella. El calor de su sonrisa y lo divertido de sus ocurrencias. Recuerdo sus gritos, no puedo dejar de escucharlos cuando todo se vuelve negro.
Recuerdo despertar y conocerlo. Un muerto en vida con una mirada tan sombría que era capaz de ahuyentar a la muerte.
Recuerdo a Los Cinco. Una madre ajena, que me dejó llorar sin detenerme o juzgar. Un guardia desquiciado, que me enseñó a no parar y cuando detenerme a respirar. Un terrorista honorable, que mostró cómo sonreír para proteger risas inocentes. Un monje decrépito, que me tiró al vacío para hablar con mis demonios. Por último un salvaje, que me dejó en la selva a presenciar el lado más amable y aberrante del hombre.
Son unos bastardos -la mayoría-, pero también son mi familia y no voy a dejar que me la vuelvan a quitar. Ni siquiera èl.
Hoy dejo esto por si no sobrevivo, pero mi querido diario algo si te aseguro. Si no sobrevivo, él tampoco lo hará.