LeerStern
Después de su terrible ruptura con Nate y el horrible descubrimiento de la cinta de su padre, Maddy Pérez intenta recomponerse: nuevos límites, nuevas reglas, y una nueva amiga, Sara. La madre de Sara trabaja como paisajista en mansiones de lujo, y un día las lleva a una en particular. Mientras Bonnie poda rosales, las chicas se cuelan dentro de la casa.
No esperaban encontrar a nadie. Mucho menos a él.
El hijo del dueño, duerme en el sofá. Pero lo que en verdad descoloca a Maddy no es él... sino el dibujo explícito que se le cae a Sara del bolso cuando las sorprenden. Un dibujo de Alessandro.
Sara admite haberlo espiado. Maddy jura que no le importa. Pero en los días que siguen, no puede borrar esa imagen de su cabeza.
Cuando lo ve en la fiesta de Año Nuevo, no hay vuelta atrás. Ella debería correr. En lugar de eso, se acerca. Alessandro Costello tiene algo magnético, ineludible.
Y Maddy, no quiere control. Solo quiere más.
Al diablo Nate Jacobs y el imbécil de su padre.
-No le veo la gracia -dijo Maddy, con los brazos cruzados y la mirada afilada.
-Pues yo sí. ¿Tú y tu amiguita voyerista estuvieron espiándome? -soltó él entre risas.
Un cojín voló directo a su cara.
-¡Eres un imbécil! -espetó ella.
Él solo se rió más fuerte, ladeando la cabeza con descaro.
-Digo que ya basta, perra. Me estoy muriendo de vergüenza -añadió ella, enterrando la cara entre las manos.
-Oh, ¿la temida Maddy Pérez muerta de vergüenza? Ahora sí que lo he visto todo.
-¡Cállate, Alessandro!
DISCLAIMER: Euphoria y sus personajes pertenecen a Sam Levinson y HBO.