francostorm
TN Asakawa aprendió demasiado pronto lo que significa quedarse solo.
A los diez años, sus padres lo abandonaron sin explicaciones, dejándolo al cuidado de su abuela materna, Sachiko, la única persona que jamás soltó su mano. Con ella descubrió la música, el arte y la fotografía... y también el significado del amor verdadero.
Tres años después, el cáncer se la llevó.
Y con su muerte, TN volvió a quedarse solo.
Desde entonces, aprendió a sonreír sin estar bien, a ser amable mientras cargaba un dolor que no mostraba a nadie. Creyó haber encontrado refugio en el amor, pero la traición de su novia terminó de romper lo poco que quedaba de su confianza. Aun así, no se detuvo. Siguió adelante, refugiándose en el arte, componiendo melodías que decían lo que él no podía expresar con palabras.
Cuando todo parecía condenado a la rutina silenciosa de la soledad, Miku Nakano apareció en su vida.
Una chica tímida, sincera y sensible, que escuchó su música... y vio más allá de sus silencios.
En un mundo donde TN solo conocía el abandono y la pérdida, Miku se convirtió en la nota inesperada que empezó a cambiar su melodía.
Porque incluso después de tanto dolor,
algunas canciones todavía merecen ser escuchadas.