tusbieberss
La nieve ya no era blanca; bajo mis botas, tenía el color del hierro y la sangre.
Miré mis manos. Temblaban tanto que el encendedor se me escapó dos veces antes de lograr prender la mecha. No quedaba nadie más. Julieta estaba en silencio junto al lago, Mateo no volvería a hablar nunca y los demás... los demás eran sombras huyendo por el bosque.
-Lo siento -susurré, aunque no había nadie para escucharme-. Dijimos que seríamos amigos para siempre, pero olvidamos que "siempre" se acaba cuando alguien empieza a mentir.
Solté la cerilla. La cabaña, con todos nuestros secretos y el cuerpo que nunca debimos encontrar, estalló en un rugido naranja. En diez minutos, el fuego borraría el rastro de quién mató a quién. O eso quería creer mientras sentía el frío cañón de una pistola apoyándose en mi nuca.
-Fin del juego, ¿no? -dijo la voz que más amaba en el mundo.