-Tus labios, esos que tú lengua mojan y hacen que se miren más rosados y apetecibles, esa parte de ti la deseo, déjame tocarlos déjame probarlos tú deberías de ser la sumisa no yo.-
-¿Me podría dar un poco de leche?-pregunté acercándome hacia el-
-Con gusto, pero para eso tendrías que ponerte de rodillas y buscarla por ti misma-dijo arqueando una ceja-