Nickysenix
A través de una narrativa fragmentada y profundamente reflexiva, se despliega una visión distorsionada de la realidad, en la que la rutina cotidiana y la aparente normalidad se tiñen de melancolía y tensión emocional.
Layla, la protagonista, camina entre recuerdos y momentos presentes, construyendo un relato donde el pasado y el futuro se entrelazan de forma inquietante. Su mundo interior -cargado de simbolismo, silencio y resignación- contrasta con la vida aparentemente feliz de quienes la rodean. Pero lo que ellos no ven es una oscuridad que se ha ido filtrando en cada rincón de su existencia.
Cada capítulo es un eco de su lucha invisible, una pieza de su historia contada desde la sensibilidad más cruda, generando una atmósfera de suspenso que se sostiene hasta el final.
Esta obra no solo habla del dolor silencioso, sino también de lo que se esconde detrás de una sonrisa, del peso de los recuerdos no sanados, y del modo en que una mente puede fragmentarse bajo la presión de lo que no se dice.