SolthiaAshirae
La primera vez que escuché la voz pensé que el bosque me estaba jugando una mala pasada.
Era parte de mi investigación universitaria: recolectar muestras, registrar especies y documentar alteraciones en el ecosistema. Nada fuera de lo común para una estudiante de biología... hasta que aquel susurro pronunció mi nombre con una claridad imposible. No provenía del viento ni de los árboles. Venía de más adentro. Como si el bosque mismo quisiera guiarme.
La seguí.
Entre raíces torcidas y senderos que no figuraban en ningún mapa, encontré algo que no debía existir: un laboratorio oculto en medio de la nada, camuflado entre la vegetación como una herida mal cerrada. La curiosidad venció al miedo. Investigando sus instalaciones descubrí cámaras selladas, registros alterados y evidencia de experimentos que jamás habían sido aprobados.
No tuve tiempo de huir.
Los hombres del laboratorio me capturaron antes de que pudiera pedir ayuda. Dentro, entre pasillos blancos y luces que nunca se apagaban, escuché la voz de nuevo. Más clara. Más urgente. Me llamaba desde lo profundo del complejo, suplicando... esperándome.
Intenté escapar.
Fue entonces cuando lo vi.
Encerrado tras un cristal reforzado, había un hombre -o algo que sólo parecía serlo- de una belleza que desafiaba toda lógica humana. De su espalda brotaban alas inmensas, blancas y marcadas por cicatrices antiguas. Sus ojos se encontraron con los míos, y en ese instante comprendí la verdad: la voz siempre había sido suya.
Quise liberarlo.
Creí que era una víctima como yo.
Pero antes de lograrlo, volví a ser atrapada.
Mientras me arrastraban lejos, él sonrió. No una sonrisa de gratitud... sino de certeza.
Entonces lo entendí demasiado tarde.
Yo no había llegado allí por accidente.
No era una testigo.
No era una prisionera cualquiera.
Era parte de su plan.
Y cuando finalmente lograra salir de aquel laboratorio, el mundo descubriría que no todas las alas pertenecen a los ángeles... y q