Lotus_flower_8
Todo comenzó cuando Mei, Zen, Michi, Mike, Ale, Dazai, Sasan, Joel y Toñito llegaron a San Jacinto del Bosque, un lugar frío, húmedo y rodeado de misterio. Pronto notaron que algo andaba mal: había desapariciones sin explicación y una vieja casona abandonada que todos evitaban.
Conocieron a Renaldo, hombre alto, amable y respetado, y a Hari, la enfermera del pueblo -ambos parecían ejemplares, pero siempre coincidían en los mismos sitios, como si vigilaran todo-. También apareció Vixio, hermano menor de Hari, triste y reservado; al buscar una pelota cerca de la casa, hallaron varios cuerpos enterrados, entre ellos el de su pareja. Al principio fue sospechoso, pero su coartada fue sólida y quedó claro que él no sabía la verdad.
El peligro creció: secuestraron a Ale para sembrar caos, pero Mei mantuvo la calma y organizó la búsqueda. Al seguir las huellas sobre la tierra mojada, descubrieron que la trampa era más grande: fueron separados, y Mei, Mike y Dazai terminaron cautivos en una cabaña oculta, mientras el resto fue dejado cerca del arroyo, golpeado y atado. Allí, Hari y Renaldo mostraron su verdadera cara: disfrutaban del dolor y creían que, al quitar a quienes dirigían, ganarían.
Pero se equivocaron: Ale -quien parecía la más frágil- tomó el mando. Había aprendido de todos: calma de Mei, detalle de Mike, sabiduría de las leyendas de Dazai. Cuando los oficiales se burlaron, Toñito les recordó que ella sabía más que ellos; incluso el jefe les ordenó obedecerla.
Llegaron a la cabaña vacía -donde Zen se horrorizó con los charcos de sangre-, siguieron las huellas del vehículo y fueron recuperando a sus amigos uno a uno. Finalmente, alcanzaron a los culpables: ya no tenían dónde huir. Fueron detenidos y llevados para responder por años de crímenes y silencio.
Vixio, dolido pero valiente, colaboró para aclarar todo. El pueblo dejó de callar, el secreto salió a la luz y la oscuridad que pesaba sobre San Jacinto del