allison_Sifuentes's Reading List
3 stories
Mi compañero de piso. by AndreeaNogueira98
AndreeaNogueira98
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Holly Brandon al cumplir su mayoría de edad decide independizarse ¿Y que mejor forma que alquilando un pisito para ella sola? Pues así lo hizo y este fue el resultado... Camino decidida hacia mi nuevo piso, saco las llaves de mi bolso y busco en ellas la llave de color azul claro y la introduzco en la cerradura. Entro y empiezo a inspeccionar todo. Es realmente bonito, sigo sin comprender como me pudo salir tan barato. Camino hacia la primera puerta que veo, que resulta ser el salón. Me sorprendo bastante cuando veo que ya hay un sofá negro, junto con una mesa de madera oscura y en frente una televisión de plasma. <<¿Se la habrán olvidado?>> pienso. Me encojo de hombros y decido seguir inspeccionando. La siguiente puerta supongo que dará a la cocina. Nada más pasar por la puerta me encuentro con un chico de espaldas y me asusto. ¡¿Un ladrón?! Doy un grito ahogado y cojo lo primero que encuentro que resulta ser una sarten. Voy corriendo hacia él con la sartén en alto como si fuese un arma potencialmente peligrosa y el chico se gira. Su cara se contrae en una expresión de horror y agarra mis delgadas muñecas con sus grandes manos, evintando que le golpee. -¿Quién eres? -le grito. -¡Tu compañero de piso! -exclama mirándome con una expresión entre enfurecida y sorprendida. -¿Mi compañero de piso? -susurro en un hilo de voz. Así es, yo, Holly Brandon, tengo un compañero de piso. Obra registrada en Safe creative. Código: 1408211796184
Princesa Herida |Secuela de The Letter| {Español} CANCELADA by fxck0pinions
fxck0pinions
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Victoria Collins por fin ha superado los muchos obstáculos que Cole Levingston Jr ha puesto en su camino. Cuando trata de rehacer su vida con su novio Sebastian, nueva información sale a la luz. Cole ha vuelto y no parará hasta por fin conseguir la venganza que tanto ansia de la familia Collins. La fuerza de Victoria es testada una vez más mediante corazones rotos, risas, lágrimas y situaciones difíciles. ¿Será el amor, la amistad y la familia capaz de mantener a Victoria con fuerza, o volverá a decaer de nuevo y rendirse? La verdad se revelará sola, dejando a Victoria con el más merecido nombre de Princesa Herida. Título original: Broken Princess. Secuela de The Letter. Todos los créditos, ideas y personajes a la autora original @giovi_byg21, que tan amable me ha dejado que la traduzca :)
Jefe, quiero un hijo suyo © by ElenaPugaPascual
ElenaPugaPascual
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"Jefe, quiero un hijo suyo" Sí, sé que no es lo mejor para decir cuando conoces a tu jefe por primera vez, pero ¿Qué culpa tengo yo de que él tenga unos genes tan buenos? Si él no fuese tan imponente, sexy y atractivo mi fiebre no me habría hecho actuar así, pero no, tiene que ser el hombre más impresionante que he visto en la vida. Y claro, va mi fiebre y se alía con mi libido gritándome a medio pulmón que me estoy haciendo vieja, que ahora que acabo de cortar con mi prometido, por haberme puesto los cuernos en mi propia cama, me llenaré de arrugas y viviré sola con 40 gatos y dos periquitos con complejo de Romeo y Julieta: Se muere uno, se mata el otro. Y eso no puede pasar. No, No. Me niego. Mi sueño siempre ha sido ser madre joven, mi primer hijo tiene que nacer antes de que yo cumpla 27, es decir, que tiene que ser fecundado en 3 meses. ¡Imposible! Me grita la Grecia inteligente. ¡Genes increíbles a estribor! Contesta la Grecia febril. Y decidme ¿Qué otra cosa podía hacer yo al ver esos genes hechos para mis hijos a menos de 3 metros? ¿No me odiarían mis hijos si no tienen consigo esos genes para ellos y se enteran de que fue por culpa mía, porque no me atreví a luchar por los genes que se merecían? ¿Qué pasa si mi hija tiene una nariz enorme o tiene facilidad para engordar al comer helado por mi culpa? No podía ser, asique cuando me habló y mi yo febril tomó el control, solo pude ser sincera. Jefe, quiero un hijo suyo. Vaya sorpresa me llevé cuando, en vez de mirarme por encima del hombro, ignorarme y congelarme con la su fría mirada como supuestamente el CEO "No estás a mi altura, así que ni te hablo, ni te miro" haría, aceptó. Aunque no me desmayé hasta que, sonriéndome de manera arrogante, dijo que una de las condiciones sería engendrar a nuestro hijo por el medio tradicional: Teniendo sexo. ¿Quien dijo que yo era gafe? El futuro lo dirá, nena