Daddy
-Mi amor, dime, ¿De quién eres, princesa? -De daddy - Dije con vergüenza mientras agachaba la mirada. El levantó mi cara con su dedo índice haciendo que lo mirara directo a los ojos. Me sentí tan apenada que me puse roja de inmediato y volví a bajar la cara. El volvió a levantarla y sus hermosos ojos cafés penetrar...