valeromero111
A veces, el destino no llega con promesas ni advertencias.
Llega en una mirada sostenida más de la cuenta, en un silencio que se siente demasiado.
Malachi y Malia no se buscaban, no se esperaban... pero el primer encuentro fue suficiente para cambiarlo todo.
Entre ensayos, miradas y palabras que todavía no se animan a decir, descubren que hay conexiones que no se eligen: simplemente suceden.