Bombomz77
¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Cuál fue mi error? ¿Por qué me hacían esto?
Cada pregunta resonaba en mi mente como un grito ahogado, rebotando en las paredes de mi conciencia, sin respuesta, sin piedad, sin misericordia. El silencio que seguía era peor que cualquier grito, un vacío frío que me llenaba de terror. ¿El acaso no valía nada? ¿No era suficiente? ¿Qué más querían de mí?
Mis ojos azules, que alguna vez brillaron con alegría y esperanza, ahora estaban hinchados por las lágrimas, y mi cabello rubio, que siempre cuidé con tanto esmero, estaba desordenado, como si mi propia alma hubiera perdido su orden. El miedo me recorría la piel como agujas de hielo, helándome hasta los huesos, y mi corazón de omega latía con tanta fuerza que temía que se escuchara en todo el lugar, que ellos lo escucharan y supieran cuánto me aterrorizaban. Mis manos temblaban sin control, mis piernas se sentían como de gelatina, y cada vez que cerraba los ojos, veía sus rostros... esas miradas oscuras, sin alma, que me hacían sentir como una presa atrapada en la jaula de un depredador.
No quería estar con ellos. No quería. Pero ellos... ellos eran malos, peor que eso: eran asesinos, manipuladores, crueles y despiadados. Lo sabía. Lo sentía en cada mirada que me lanzaban, en cada toque que me hacía sentir sucia, en cada palabra que salía de sus labios y que sonaba como una sentencia. Eran sombras que se habían apoderado de mi vida, demonios con forma humana que no tenían piedad, que no tenían corazón.