El Guardia Dorado, quien es el más fiel servidor del Aquelarre del Emperador, comienza a cuestionarse donde debe estar su lealtad. Entre su única familia y una posible amistad.
Luego de los eventos tras la desaparición de Belos y la relativa paz en las Islas Hirvientes, Luz y Hunter han acordado visitarse el uno al otro con la ayuda del portal