uncafesinti
La isla prometía diez días de juegos, aislamiento y experiencias extremas.
Nada más.
No había reglas claras.
No había señal.
No había forma de irse.
La primera muerte fue interpretada como un accidente.
La segunda ya no.
Después comenzaron las mentiras.
Las desapariciones.
Los cuerpos encontrados entre los árboles.
Y el miedo.
Porque alguien parecía estar cazándolos en la oscuridad.
O eso creían.
Pero las peores cosas no venían del bosque.
Venían de ellos mismos.
De la paranoia.
De la desesperación.
De esa parte humana capaz de destruirlo todo cuando sobrevivir tiene precio.
Al final, los sobrevivientes descubrirán algo mucho más aterrador que un asesino escondido en la isla:
Nunca hubo un monstruo persiguiéndolos.
Ellos se convirtieron en uno.