kazemdris
Soric es hermoso.
Hermoso de esa forma que duele.
Como una tormenta contenida detrás de unos ojos que no miran: examinan.
Príncipe heredero de Velmara, Soric no es lo que el reino esperaba. Frío. Silencioso. Incómodo. Observa más de lo que habla, recuerda más de lo que debería y siente... distinto. Nadie entiende lo que piensa. Pero todos terminan queriendo saber.
Su padre, Lo vigila de cerca. Lo adiestra como a un arma, pero nunca lo termina de comprender. Soric no discute, no se rebela. Solo espera. Con paciencia. Con estrategia. Con esa calma extraña que hiela la sangre.
No sonríe por costumbre.
No toca por impulso.
Y sin embargo, lo desean. Lo sueñan. Lo temen.
Es un rompecorazones que no hace promesas... solo deja cicatrices dulces.
Y entonces, aparece alguien.
Alguien que no le teme.
Alguien que no cae rendido... sino que lo mira de frente.
Alguien que pone en riesgo su control, su soledad, su mundo entero.
Un príncipe hermoso como una maldición.
Un reino que tiembla al pensar en su ascenso.
Y un corazón que, por primera vez, se atreve a latir.