17scent
Jude Bellingham acaba de ser transferido a un internado deportivo de élite. Todos le advierten lo mismo el primer día:
-No te acerques a Haaland.
Erling es el mejor jugador del instituto. Alto, callado, intimidante. Nunca habla con nadie más de lo necesario y tiene fama de ser insoportable. Dicen que expulsó a tres compañeros, que se pelea con cualquiera y que entrena incluso de madrugada.
Jude, obviamente, decide ignorar el consejo.
Todo empieza cuando, por accidente, ocupa el casillero de Haaland.
En lugar de gritarle, Erling solo le dice:
-Ese es el mío.
Y se va.
Jude se queda confundido. No era como todos decían.
Con los días empieza a notar cosas raras. Haaland siempre desaparece después de entrenar. Llega con los nudillos vendados. A veces tiene moretones que nadie explica. Y cada vez que alguien intenta hacerle una foto, él se enfurece.
Una noche, Jude lo sigue.
Lo encuentra en un gimnasio abandonado peleando clandestinamente para ganar dinero.
Desde ese momento Jude guarda el secreto.
Empiezan a verse en silencio, primero por casualidad y luego por costumbre. Entrenan juntos de madrugada, comen después de los combates y poco a poco descubren que, cuando están solos, Erling sí sonríe... y Jude deja de verlo como el chico peligroso que todos describen.
Pero cuando el director descubre las peleas ilegales, amenaza con expulsar a Haaland y prohibirle volver a jugar al fútbol.
Jude tiene dos opciones: contar toda la verdad y traicionar la confianza de Erling, o quedarse callado y verlo perder el sueño de su vida.
Y ahí empieza el verdadero problema