LaureNRamirez23
Cuenta la leyenda que hace muchos años, una hechicera se hartó de ver cómo las personas se perdían entre ellos, y nunca encontraban a su pareja destinada. Entonces decidió atar al meñique de cada persona un hilo rojo, que lo uniría a su persona destinada para que algún día pudieran encontrarse.
Desde entonces, cada vez que nace un bebé, ya sea Alfa, Delta, Beta, Omega o Gamma, la hechicera va hasta él y le ata el extremo de un hilo rojo al meñique, mientras que el otro extremo está unido a su pareja destinada.
Ese hilo se puede estirar, enredar, tensar, pero nunca romper. También es invisible para los ojos humanos... ¿O no?
¿Qué pasaría si pudieras ver los hilos rojos?, ¿seguirías el tuyo para encontrar a tu pareja destinada?, ¿y qué pasaría si te das cuenta de que esa persona está lejos de tí?, ¿o es alguien a quién odias?... O peor aún, descubres que tú no posees un hilo en tu meñique.
Bueno, la leyenda también dice que unos pocos humanos de corazón puro nacen con el don de ver los hilos rojos del destino. Tal y como es el caso de Kanon.