BiancaantonelaCuneo
Hay bosques que observan. Y hay susurros que eligen a quién llamar.
Idalia, una recolectora de piel caliza y ojos color miel, siempre ha sido la rara de su aldea. Su baja estatura y su cabello cobrizo la hacen invisible... excepto para el Bosque. Durante tres noches, una voz secreta la ha estado llamando desde las sombras.
Ethan, un forastero con heterocromía -un ojo negro como el vacío, otro verde agua como un espejismo- yace herido entre las raíces. Mide casi dos varas, su piel es más pálida que la luna y su cabello negro parece fundirse con la tierra. No es humano. Y ha cometido un error imperdonable: despertar a la Madre Raíz.
Ahora el bosque se retuerce, las raíces cazan y el equinoccio se acerca. Para detenerlo, Idalia deberá aceptar un destino que no pidió: ser la Llave que selle el horror... o el sacrificio que lo alimente.
Porque en este lugar los árboles tienen memoria, los sacrificios no son lo que parecen y la única forma de salvarse puede ser perdiéndolo todo.
Bienvenido al Bosque Sombrío. No te duermas. Te está escuchando