Ser alfa es difícil, más para Ferran, pues su instinto le pide tener un cachorro. Y Ferran está de acuerdo con la idea. ¿El problema? Es que no quiere emparejarse con ningún omega.
Pero todo cambia cuando le cuenta su deseo a su mejor amigo Pedri, quien es un omega y este acepta llevar el cachorro del alfa.
Ferran, el joven rey alfa, sabio y respetado, y Pedri, el omega humilde, de corazón puro y alma dulce, viviendo en mundos completamente distintos pero destinados a encontrarse