Hynex12
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A los trece años, Ruan Xi pasó de ser una chica de campo de un pueblo al sur del río a convertirse, de la noche a la mañana, en hija de la familia Ruan en Jingbei. Lástima que lo que la recibió no fue una bienvenida, sino miradas frías y burlas.
-Aunque Yin Yin no sea hija de los Ruan, yo la considero mi hermana de sangre.
-Yin Yin es la señorita más noble de este círculo. ¿Qué pinta esa campesina que no sabe hacer nada?
Solo aquel joven amable llamado Pei Jin le tendió la mano y la protegió, poniéndose delante de ella. Así, aquel sentimiento que no veía la luz del día creció sin freno en lo más hondo de su corazón. Pero mucho tiempo después, escuchó de sus propios labios a Pei Jin decirle a un amigo:
-Solo fui bueno con ella para que Yin Yin pudiera quedarse tranquila en la familia Ruan.
Aquel oscuro sentimiento de Ruan Xi no era más que una broma de mal gusto.
He Jianci, el heredero de Jingbei, era el joven amo inalcanzable de todo el círculo, arrogante e indomable, a quien nadie se atrevía a provocar. Jamás nadie había relacionado a He Jianci con Ruan Xi. Hasta que en una reunión, alguien sacó el tema de lo inolvidable que es el primer amor. He Jianci observó cómo Pei Jin miraba fijamente a Ruan Xi, que estaba a su lado, con los ojos enrojecidos y un gesto de querer decir algo sin atreverse. De repente, sonrió, se inclinó y besó el lóbulo de la oreja de Ruan Xi, preguntándole con desgano:
-¿Es así, esposa?