iamesmek
En un pequeño pueblo de Finlandia, donde el otoño convierte cada calle en una fotografía y cada hoja caída parece guardar un recuerdo, la biblioteca y la preparatoria organizan cada año un concurso en el que un fotógrafo y un escritor, elegidos al azar, deberán trabajar juntos durante cuatro meses y medio para crear un libro y demostrar que una historia también puede contarse con imágenes.
Eero Laaksonen observa el mundo a través de su cámara y prefiere fotografiar paisajes antes que personas, porque ha aprendido a creer que aquello que amas demasiado siempre encuentra la forma de desaparecer. Aksel Niemi, en cambio, guarda el mundo entre las páginas de sus cuadernos, donde escribe historias, poemas y cartas que nunca se atreve a entregar, convencido de que todo lo vivido merece encontrar una forma de ser recordado.
Durante más de un año, ambos se han cruzado por los mismos pasillos sin intercambiar una sola palabra, sin imaginar que el azar terminaría colocándolos frente a una misma historia: Eero tendría que aprender a encontrar palabras en las fotografías y Aksel a descubrir historias en aquello que solo puede verse.
Lo que comienza como un proyecto de cuatro meses y medio terminará cambiando la forma en que ambos entienden el arte, los recuerdos y, sin buscarlo, el amor. Porque quizá una fotografía pueda conservar un instante y una historia impedir que caiga en el olvido, pero algunas personas llegan a nuestra vida para enseñarnos por qué hubo momentos que valieron la pena recordar.