arelisrojas155
En la cafetería "Luz de Luna", Pedri, de 22 años, vive una rutina sencilla: sirve cafés, sonríe a desconocidos y tararea en voz baja. Es cálido, amable, casi invisible... hasta que Ferran aparece.
A sus 24 años, Ferran llega cada tarde a la misma hora, pide café negro sin azúcar y se sienta en la esquina. Nadie lo conoce. En los bajos fondos lo llaman El Fantasma: un asesino sin rostro ni huellas. Pero para Pedri es solo el cliente silencioso que lo observa con una intensidad que quema.