Beibi-2001
El cielo sobre la colosal metrópolis steampunk estaba oscurecido, pero no por la noche, sino por el humo incesante de las chimeneas de la "Ciudad de la Forja y el Vapor" y por el polvo dorado del atardecer. En este entorno, el aire olía a aceite de engranajes y a una tensa quietud.
Yuzu, con su vibrante cabello rubio y penetrantes ojos verdes, se puso la gafa sobre la frente, limpiando una mancha de grasa de su mejilla. Ajustó la correa de cuero de su chaleco y palmeó el bolsillo que contenía el artefacto robado: un chronómetro de vapor altamente modificado. Este encargo de contrabando, obtenido tras infiltrarse en los niveles inferiores de una planta de ensamblaje, le compraría un mes de raciones a ella y a su pequeña comunidad de chatarreros en el "Barrio de la Escoria". Con el enorme dirigible de transporte flotando sobre su cabeza, el momento del intercambio era inminente. El Barón local estaba pagando una fortuna.
En un punto de control de la clase alta, de pie ante la Torre del Reloj del Gran Cronógrafo, Mei, la pelinegra con una frialdad glacial, se ajustó la chaqueta militar de cuero oscuro. Su familia, los Aihara, eran linaje puro de oficiales, y ella era la líder de la unidad de élite "Escuadrón Cero", encargada de purgar el contrabando que amenazaba la estabilidad de la red de energía. Mei no veía simplemente "crímenes"; veía engranajes sueltos que necesitaban ser reparados o reemplazados. El reloj del Chronógrafo marcaba la hora exacta, y su misión era asegurar que nada alterara ese ritmo.
Una punta de chatarrero había indicado un intercambio significativo en el sector de la fundición esa misma noche.
Sus mundos estaban a punto de colisionar.