LuciaMarin943
Se dice que después de la guerra siempre llega la paz.
Pero ¿cómo podría ella encontrarla después de una batalla que le arrebató la vista y la obligó a dejar el alma en el campo?
Decidida a rehacer su vida, intentó aprender a vivir, a sentir y a ser libre de nuevo, aunque decirlo es más fácil que hacerlo mucho menos cuando el pasado no deja de perseguirte.
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Él, un dios que mira al mundo con desprecio.
Un ser que solo ve en la humanidad sus errores y egoísmo.
Sin considerar su quiera a los de su propia raza.
Entonces, ¿cómo él, un ser perfecto, permitió que una mortal tan insignificante. tocara los bordes de su existencia?
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Ella dio un pequeño paso, tanteando el aire con la mano.
-¿Sigues ahí? -susurró.
Él no respondió. Casi nunca lo hacia.
El viento sopló, y ella sonrió, tranquila al sentir su presencia, segura de que aún la escuchaba.
-Te agradezco por seguirme escuchando -murmuró mientras sus huellas quedaban marcadas en la arena y el agua del mar rozaba la punta de sus dedos.
Hubo un silencio largo, casi incómodo.
Entonces, su voz grave y contenida rompió el aire.
-No estoy aquí para escucharte.
Ella frunció el ceño, pero antes de poderme apartarse, mostro una genuina sonrisa.
-...y aun así decides hacerlo, y eso es más que suficiente.
Ella sonrió. Él desvió la mirada.
Porque ambos lo sabían.
El no quería irse.
Y ella siempre estaría allí.
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PUEDE CONTENER FALTAS ORTOGRAFICAS .