eclipzcz
SUMMARY:
No era tan pequeña, ni mucho menos alta como decía. Su piel blanca parecía guardar el frío de lugares donde yo nunca estuve, y su cabello, al principio negro como la espesa noche, acababa en un rojo tan intenso, un amanecer inigualable que caía libre cómo una sombra suave sobre su espalda.
Sin embargo, sus ojos, me desarmaron. Un par de gotas de miel, como si alguna vez hubieran sido dulces, pero ahora... cargaban una tristeza callada. No brillaban como los demás ni iluminaban lugares enteros. Y, sin embargo, fue en ese páramo donde quise quedarme, parecía que me gritaban que la abrace.
La conocí una noche cualquiera de febrero. Y aunque muchas cosas en mi vida cambiaron desde entonces, hay algo que sigue intacto: ese atisbo de peligro en su presencia, ese gusto por la paz que su mirada daba, ese dolor que el recuerdo provocó.