kenNymous
Una máquina no puede sentir. Eso es algo que todo el mundo sabe. Los robots solo están programados para imitar emociones... nada más.
Entonces, ¿qué sucede cuando una máquina comienza a sentir más que los propios humanos?
La respuesta es simple: debe ser reemplazada.
Nadie puede saber que una máquina "perfecta" en realidad no lo es.
En Starr Park, el orden se mantiene bajo un estricto control. Cada robot obedece. Cada emoción es falsa.
Ninguno ha salido de control... hasta ahora.
El famoso robot acróbata del StuntShow es el único que ha logrado liberarse de ese control.
Y aun así, no ha sido reemplazado.
¿La razón?
Sigue dando su show sin importar las caídas, el dolor, la depresión.
Mientras el público aplauda, el show debe continuar.
Lo que nadie imagina es que este acto no es un error aislado, sino la primera pieza de un cambio que sacudirá todo el parque.
Cuando uno de los gemelos robots de seguridad se interesa en este peculiar acróbata, comienza algo que nadie en Starr Park creyó posible: una verdad que ya no puede ser apagada.