Stephaesmeralda
A Harry Styles solo le quedaban diez dólares en la chaqueta cuando el suelo de su propia mansión dejó de ser suyo. Una noche antes era el heredero mimado de una de las fortunas más grandes del país, pero a la mañana siguiente su padre lo esperaba en el vestíbulo con las maletas hechas y una sentencia inapelable: hasta que aprenda a ganarse la vida sin el apellido Styles, no tendrá derecho a un centavo más.
Con el celular a punto de morir, sus amigos de siempre desaparecidos y su ex negándose a recibir su llamada, Harry se queda con su orgullo herido, un carro que pronto tendrá que aprender a mantener y la certeza de que el mundo real no lo está esperando con los brazos abiertos.
Termina en una pequeña cafetería de barrio porque es lo único que puede pagar con los billetes arrugados de su bolsillo. Ahí está Camila Esguerra, sirviendo café, cargando un alquiler atrasado, facturas por pagar y una paciencia que ya le tiene sin cuidado. Cuando Harry, desesperado por encontrar un lugar donde dormir que no sea el asiento de su auto, intenta coquetearle con la misma seguridad de siempre, ella no solo lo rechaza: lo destruye con una frase que le escuece más que cualquier cuenta en cero.
Pero algo en la forma en que él se desmorona, lejos del arrogante que intentó ser, la hace dudar. Y tras sus ruegos insistentes, Camila hace lo impensable: le abre la puerta de su pequeño departamento. Solo por una noche.
Lo que ninguno sabe es que esa noche se convertirá en semanas, y compartir un espacio diminuto con una desconocida se volverá el espejo más implacable para alguien que lo tuvo todo. Sin mayordomos ni alfombras persas, solo una chica que madruga para sobrevivir, un chico que no sabe hervir agua y la incómoda verdad de que quizás nunca tuvo nada que realmente valiera la pena.